Salud mental, privilegio o necesidad

Unidad de Intervención en Crisis, Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez.

Luego de más de 20  años dentro del sistema de salud mental en los Estados Unidos, Julia (seudónimo utilizado para preservar su anonimato) fue deportada a su país de origen la República Dominicana. Dejó atrás a toda su familia, incluidos sus dos hijos de 11 y 12 años, ciudadanos norteamericanos, que fueron inducidos al sistema de adopción.

El historial médico de Julia al llegar al país incluía múltiples internamientos en centros de salud mental, y recetas de antidepresivos y anti-psicóticos.

Sin medios de ingresos económicos, sin familia y diagnosticada con depresión y bipolaridad compulsiva, Julia no tuvo otra opción que integrarse al sistema público de salud mental dominicano. En un periodo de 7 años, ha sufrido varios brotes psicóticos y múltiples intentos de suicidio, motivos por los cuales ha sido ingresada diez veces en el área de salud mental del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez.

La psicóloga Ana Olivia Báez, quien realizó sus prácticas en dicho centro, asegura que existe personal capacitado para prestar servicios, pero el problema radica en el número de plazas disponibles. Y que exceptuando ese detalle, todo funciona de manera correcta.

Pero esto no siempre fue así. La también psicóloga Carmen Forastieri comentó con respecto a esta situación: “Cuando me tocó hacer mis prácticas en el área de salud mental del Cabral y Báez, unos años antes que Ana, los pacientes se atendían debajo de una lona, ahora por lo menos hay consultorios, eso es un gran paso”.

Sandra (también un seudónimo), quien sin ser su familiar, es quien le ha brindado acogida a Julia luego de su deportación, y es también quien se ha hecho cargo de sus trámites médicos, expresó: “Cuando ella llegó al país, yo fui y le saqué una tarjeta del servicio público de salud, para ir con una psiquiatra al Cabral y Báez”.

Una tarjeta es un documento que certifica que una persona es usuaria de un área específica del sistema de salud pública, y que es imprescindible para poder conseguir una consulta de forma periódica en este.

En la oportunidad de conversar con el doctor Mirlan De Los Santos, psiquiatra que lleva más de 30 años laborando en el ya mencionado centro de salud, nos comentó que tienen a su disposición 5 consultorios y 20 camas de internamiento. Y cuentan con un equipo profesional de 6 psiquiatras y 12 psicólogos en la consulta externa. Sin embargo, los mitos acerca de la ineficiencia del sistema de salud público, también afectan al sector de la salud mental, “nuestra mayor debilidad es que la gente viene con la predisposición de que nadie los va a ayudar”, y para él es un factor que influye de forma negativa a que los procesos se lleven a cabo de la manera correcta.

Más del 80% de los pacientes que nos visitan, son diagnosticados con Trastornos del Estado del Ánimo, esa es la tendencia.

Mirlan De Los Santos, psiquiatra.

De igual forma el enfermero de la Unidad de Intervención en Crisis, Kelvin Núñez, afirma “Hacemos lo que podemos con lo que tenemos, y entra tanta «precariedad » , no nos hace falta nada”. Y añade que al final del día, su mayor reto es hacer que los familiares de los pacientes se involucren, “es nuestra mayor escasez y esa sí que se nota”. Mientras caminaba por el pasillo una señora, que según nos cuenta Núñez, tiene más de ocho meses en la unidad, y no se ha podido contactar con ningún familiar.

Para Sandra, “entrar al sistema público no es difícil, lo difícil es someterse a él”. Cuando Julia está interna, está pendiente de sus comidas, y si un medicamento no está en el centro, le corresponde a ella comprarlo y llevarlo. Pero asegura que eso no es nada comparado con el costo que tienen estos servicios en el sistema privado. Debido a que en una ocasión intentó ingresarla en un centro privado por la falta de plazas en el hospital público, y le solicitaron RD$50,000 sólo con fines de depósito.

Cabe añadir, que Julia requiere de dos medicamentos al día, y que su tratamiento es de por vida. El costo promedio mensual en gastos médicos ronda los 5,000 pesos dominicanos. Siempre y cuando no sea internada o tenga una recaída, ya que en estos casos, la cantidad se eleva de manera significativa.

El estigma ante los trastornos mentales

Báez afirma que sin duda existe un tabú con respecto a la asistencia a la salud mental en la República Dominicana, “las personas sienten que podrían ser juzgadas, e incluso desvalorizadas por la sociedad”. Y este estigma afecta tanto a quienes ya son pacientes psiquiátricos, como a quienes requieren la ayuda, y por miedo no buscan de esta.

Sandra lleva ya siete años viviendo con Julia, por lo que funge como su cuidadora. “Ella es quien cuida a mis niños de 6 y 9 años, y aunque por ello múltiples veces me han dicho que estoy más loca que ella, su psiquiatra asegura -y a mí me consta-  que al ser separada de sus hijos, su instinto maternal sigue intacto”. Sin embargo, dice que esa explicación no basta para que la frase, “ten cuidado”, deje de estar presente al tocar este tema con alguien.

Para el Dr. Mirlan no sólo los pacientes padecen el estigma, sino que los profesionales también, “cuando insinúan que mi trabajo es peligroso, sólo me queda decir que en más de 30 años, no me ha pasado nada, tengo todas las extremidades y sigo vivo ¿qué más puedo decir?” Sin embargo, de igual manera es cierto que los mitos acerca de las enfermedades de salud mental no cesarán así por así.

Es un compromiso colectivo la priorización de la asistencia a la salud mental dentro del sistema de salud público, y la normalización de esta a nivel social.