Pobreza y falta de educación propician embarazos prematuros

¿Qué se sentiría tener que abandonar la infancia para empezar a velar por la de otro?  ¿A qué actividades y/o situaciones tiene que renunciar una madre para cuidar a su bebé? ¿Es justo que una niña de tan solo 14 años deba dejar de disfrutar su juventud para iniciar las labores maternas que demanda una criatura de meses? Esa es la situación que viven muchas jóvenes en el municipio de Tamboril, cuyas edades oscilan entre 12-18 años, asumen la responsabilidad de un embarazo prematuro, esto a causa de grandes factores que influyen de manera significativa en su situación, tales como falta de educación o concientización sobre temas de educación sexual y la situación socio-económica que viven sus familias.

Según estadísticas, el municipio de Tamboril es uno de los que posee mayor tasa de embarazos en adolescentes. Al visitar el hospital se presento la oportunidad de entrevistar a la Dra. Alba Yris Reynoso, encargada del programa de primera consulta de este centro de salud, esta nos proporcionó datos estadísticos que revelan la magnitud del problema. La Dra. Reynoso afirmo que 10 de cada 50 embarazadas que ve a la semana son adolescentes que se encuentran entre los 12 y 18 años de edad de las cuales 7 van por su primer embarazo y 3 por el segundo; de dicho porcentaje 8 son dominicanas y 2 extranjeras.

Al momento de entrevistar a la Dra. Alba Yris Reynoso, se le pregunto cuales son los riesgos salud o psicológicos que asume una joven al quedar en cinta a edad prematura, a lo que responde que una joven que sale embarazada a los 12 o 15 años puede tener un sangrado uterino por diferentes causas, tales como inmadurez del sistema reproductor, también puede sufrir hipertensión y preclampsia, por otro lado podría desarrollar diabetes. Además, pueden padecer abortos espontáneos, desgarros uterinos, entre otros. De igual forma explicó que las mismas enfrentan dificultades durante todo el proceso de embarazo que afectan su salud y la del bebé, estas por ignorancia no llevan los cuidados prenatales al pie de la letra y pueden contraer anemia.

Por otro lado, existen factores sociales que afectan psicológicamente a las embarazadas, las mismas se ven en la obligación, en la mayoría de los casos, de dejar sus estudios porque el sistema educativo de la República Dominicana no les permite continuarlos. Para poder hacerlo deben de dirigirse a un centro educativo para personas de edades avanzadas como prepara, esto a su vez fomenta el analfabetismo y provoca que cada vez más existan jóvenes con muy bajos niveles educativos. Por su parte, la Dra. María Margarita Cedano,pediatra y consejera, expresó durante la entrevista, que no solo existe la falta de educación porque las mismas no pueden culminar sus estudios, sino porque en los hogares no existe concientización acerca de temas sexuales, esto provoca que las jóvenes lleguen a la  adolescencia muy ignorantes en la materia y toman a la ligera el acto como tal, lo que trae como consecuencia que se produzcan más casos de embarazos prematuros. Estas jóvenes llegan a ser madres sin haber entendido el concepto de ser hija.

Se sostuvo una conversación con una joven de 19 años de edad, la cual se dirigía a la primera consulta de embarazo, pero ya por su segundo bebé, su primer hijo lo tuvo a los 16 años de edad. En consecuencia de esto tuvo que dejar sus estudios, mudarse de casa de sus padres y vivir durante un tiempo junto con los padres de su pareja, actualmente vive con su pareja, aún no ha podido continuar sus estudios y los recursos económicos en ocasiones se les tornan escasos. Se le pregunto también como había cambiado su vida después de su primer bebé, a lo que respondió que su vida había cambiado para bien, pero algo que nos sorprendió fue su tono de voz, ligeramente tímido, como si dentro de sí entendiera que sus hijos son una hermosa bendición, pero para su vida fue un cambio del cielo a la tierra.

El hospital de Tamboril ha tomado varias medidas, entre las que se destacan las visitas de las autoridades del centro médico a escuelas públicas de Tamboril, en las que se ofrecen charlas sobre educación sexual a los adolescentes sobre los cambios que suceden en su cuerpo, sobre la sexualidad y las relaciones sexuales, sobre las formas de prevención del embarazo, del VIH y de las infecciones de transmisión sexual, desde una perspectiva de derechos y de género, pues cabe destacar que los embarazos en adolescentes en esta zona, son de las más altas de toda la República Dominicana. Con información, servicios apropiados y otras medidas de prevención del embarazo, según la directora del mismo, el hospital quiere lograr un mayor control del embarazo en adolescentes y, por ende, fomentar la buena toma de decisiones con respecto al embarazo si este se presenta, lo que se traduce en oportunidades de vida y en la posibilidad de romper el círculo de pobreza, educación y la desinformación por parte de los padres.

A pesar de que las estadísticas muestran datos tan negativos y desesperanzadores, es posible evitar los embarazos a temprana edad, pero se necesita el compromiso de todos. El país cuenta con el marco legislativo y político adecuado para prevenir el embarazo en adolescentes, sin embargo, la falta de programas de educación y servicios de salud sexual y reproductiva son un obstáculo para reducir la alta tasa que se presenta en Tamboril y a nivel nacional.

La joven, de la cual nos reservamos el nombre, tiene 12 años y está embarazada; cuando nació, su madre tenía 17 años. Ahora será abuela a los 33. La historia de esta niña es dramática, el padre de su bebé es un joven de 20 años. La niña se siente enferma, dice que el embarazo le ha dado muy duro y aunque su caso es similar al de su madre, afirma que no quiere repetir la misma historia. La joven tiene 3 hermanos, todos de diferentes papás. Como resultado de varias relaciones sexuales irresponsables, la joven queda embarazada y decide comunicárselo a su novio, este de una manera aún más irresponsable, simplemente decide alejarse de ella diciéndole, en sus palabras: “es tu problema, no el mío”. Para ella la ilusión que sentía de tener un bebé era bastante dolorosa, pero con el apoyo de su madre y gracias a su experiencia, cariñosamente le da las fuerzas para que no se rinda y siga adelante, ya que ha quedado sola con el apoyo de su progenitora.

En Tamboril, en los últimos años, cientos de hogares has visto dramáticamente transformada su vida diaria cuando conocieron que sus hijas estaban embarazadas. Todas menores de edad, muchas de ellas estudiantes y adolescentes de centros educativos públicos y privados. Tras esos embarazos en adolescentes hay historias bien complejas, que van desde un enamoramiento físico, hasta el deseo de tener un hijo de un hombre que maneje dinero del sector en cuestión, en muchas ocasiones un joven en alto riesgo, pero también son fruto del desconocimiento, de la falta de afecto en los hogares y además de la crisis social que hace de los menores sus víctimas, igualmente repiten historias de familias como la de la niña de 12 años, en las cuales hay madres de quince años, abuelas de treinta y bisabuelas de menos de cincuenta años.

Es lamentable la situación que se ha podido analizar anteriormente. Da tristeza ver como la pobreza y la falta de educación han sido propicia de este mal que cambia las vidas de nuestras jóvenes dominicanas, en especial las de Tamboril, lo cual con la creación y fortalecimiento de mecanismos en el ámbito nacional y local, incluyendo asignación presupuestaria y rendición de cuentas, para el desarrollo de políticas dirigidas a reducir el embarazo en adolescentes, garantizaría la igualdad de oportunidades para el desarrollo humano los adolescentes y promoviendo la sexualidad sana, placentera y responsable entre los jóvenes, además del desarrollo de una campaña de comunicación social en torno a derechos de los adolescentes y el marco legal vinculado a la salud sexual y la salud reproductiva.

Espanta ver los cientos de casos de jóvenes y niñas que se ven en el hospital local de Tamboril, donde se ven historias de infantes convirtiéndose en madres a los 12 años y adolescentes de 17 con segundo embarazo. Una de las historias más chocantes es la de una menor que visita su pediatra junto a su madre y “novio” para ser atendida por su embarazo, una vergüenza para la madre de la menor y un cambio de vida de 180 grados para estas jóvenes que ven su juventud tronchada, pues les toco ser madre antes del tiempo debido a carencias educativas, económicas y/o la falta de unos padres responsables, pues todo sueño de ser profesional y momentos de ocio quedan sepultados para poder salir adelante con sus criaturas.

Al año 2016 en la República Dominicana en el ámbito nacional y local (Tamboril)  funciona pobremente un sistema integral de prevención de embarazo en adolescentes, de carácter intersectorial e interinstitucional; con enfoque de derechos humanos; perspectiva de género y participación social, los cuales son aplicados en las políticas, programas y servicios de Educación, Salud, Justicia, Recreación y Apoyo Social; los cuales deberían garantizar a las y los adolescentes sus derechos y  responderá sus necesidades en materia de salud sexual y salud reproductiva, pero la realidad es otra, por lo que esto contribuye al incremento del embarazo en adolescentes, además la mayoría de los padres no ponen de su parte, ya que ven el tema sexual con sus hijos como un tabú y prefieren evadirlo a toda costa.

infografia

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